Hola,
Hoy hablamos sobre las Crisis Vitales o Crisis de Identidad y la Teoría de los Septenios.
Aunque la palabra crisis suene alarmante, es importante comprender que son una parte normal del desarrollo humano y, en realidad, son esenciales para el crecimiento y la evolución personal.
A lo largo de este artículo profundizaremos en la naturaleza de las crisis vitales, sus causas, sus manifestaciones en diferentes etapas de la vida y cómo las personas pueden abordarla de manera efectiva. También aprenderemos sobre la Teoría de los Septenios, una teoría que se centra en las distintas etapas de desarrollo del individuo y que puede ayudarnos a comprender el porqué de alguna de nuestras crisis.
Empecemos…
Como anunciaba la introducción, la crisis de identidad es un proceso de autodescubrimiento y exploración personal que implica cuestionar y reflexionar sobre quiénes somos, nuestras creencias, valores, intereses, roles sociales y metas personales. Aunque no siempre ocurre, a menudo se caracteriza por una sensación de confusión, inseguridad y ansiedad con respecto a la propia identidad.
En su forma más básica, la crisis vital involucra preguntas fundamentales como: "¿Quién soy?", "¿Qué quiero en la vida?" y "¿Cuál es mi propósito?". Estas preguntas pueden ser desencadenadas por una serie de factores, y a menudo no tienen respuestas fáciles. La identidad de una persona no es estática; está en constante evolución a medida que acumulamos experiencias, cambian nuestras circunstancias y maduramos emocionalmente.
Las causas de la crisis de identidad son diversas y pueden variar según la etapa de la vida de una persona. Éstas son algunas de las principales causas:
Adolescencia: La adolescencia es la etapa más comúnmente asociada con la crisis de identidad. Durante este período, los adolescentes experimentan cambios físicos, emocionales y cognitivos significativos. Comienzan a cuestionar las creencias y valores heredados de sus padres y a buscar su propia identidad. La presión social, la conformidad y el deseo de encajar también pueden desencadenar conflictos internos.
Transiciones importantes: Cualquier transición importante en la vida, como mudarse a una nueva ciudad, cambiar de trabajo, el matrimonio o el divorcio, el nacimiento de un@ hij@ puede desencadenar una crisis de identidad. Estos eventos a menudo requieren que las personas reevalúen quiénes son y qué quieren en la vida.
Trauma o pérdida: La exposición a eventos traumáticos o la pérdida de seres queridos pueden generar una intensa reflexión sobre la vida y la propia identidad, donde las personas pueden cuestionar sus creencias y valores en busca de sentido y significado.
Presión social y cultural: Las expectativas y normas sociales y culturales pueden ejercer una fuerte influencia en la identidad de una persona. La presión para cumplir con ciertos estándares de belleza, éxito, género y roles sociales puede generar una crisis de identidad al hacer que las personas se pregunten si son auténticas o están actuando de acuerdo con las expectativas de los demás.
Dificultades en las relaciones personales: Los problemas en las relaciones personales, como la ruptura de amistades o relaciones románticas, pueden llevar a una profunda introspección sobre el propio papel en esas relaciones y sobre la identidad personal.
La Teoría de los Septenios puede traer claridad a algunas crisis vitales. Esta teoría sostiene que los seres humanos y el desarrollo individual siguen un ciclo de siete etapas o fases a lo largo de toda la vida. Cada etapa supone un cambio y por tanto una crisis. Recordemos que las crisis no son simplemente momentos dolorosos o desconcertantes sin más, sino que son cambios profundos e importantes y que se aprecian como tales.
La teoría de los septenios es una perspectiva de desarrollo humano que sugiere que la vida de una persona se divide en ciclos de siete años aproximadamente, cada uno de los cuales tiene características, desafíos y oportunidades particulares.
La idea fundamental detrás de la teoría de los septenios es que a lo largo de la vida, las personas experimentan diferentes etapas de desarrollo, cada una marcada por cambios cognitivos, emocionales, sociales y físicos. Estas etapas se alinean en ciclos de siete años, lo que resulta en una estructura de desarrollo que abarca toda la vida.
A continuación, se expone un ejemplo generalizado de cómo se pueden dividir los septenios:
De 0 a 7 años: Durante esta etapa, los niños están en una fase de desarrollo rápido y aprendizaje constante. Están formando su personalidad, estableciendo vínculos emocionales y adquiriendo habilidades básicas. En esta etapa, el juego con el niño es fundamental para fomentar el desarrollo de sus habilidades perceptivas.
De 7 a 14 años: Con el comienzo de la caída de los dientes, se da el primer cambio de septenio. En esta etapa, los adolescentes están experimentando cambios cognitivos y emocionales significativos. Están desarrollando su identidad, explorando intereses y estableciendo relaciones fuera de la familia.
De 14 a 21 años: Esta etapa se considera como la transición hacia la adultez. Los jóvenes toman decisiones importantes sobre su educación, carrera y relaciones personales. También exploran su independencia y autonomía.
De 21 a 28 años: Durante este período, las personas suelen establecerse en su vida adulta. Muchos completan su educación, comienzan sus carreras profesionales y pueden establecer relaciones más duraderas. Esta etapa se caracteriza por la búsqueda de experiencias variadas como viajes, trabajos, etc. así como la validación a través de los amigos y de la carrera profesional.
De 28 a 35 años: En esta etapa, las personas pueden enfrentar desafíos en la consolidación de sus logros y la adaptación a las responsabilidades crecientes. Pueden cuestionar sus elecciones y buscar un mayor sentido de propósito.
De 35 a 42 años: A menudo se asocia con una fase de evaluación y ajuste. Las personas pueden reevaluar sus metas, relaciones y aspiraciones mientras navegan por la "crisis de la mediana edad". Ésta es una fase vital de máximo desarrollo donde la persona se cuestiona su propósito vital y si necesita cambiar algo para poder alcanzarlo.
A partir de los 42 años: En esta etapa, es posible que las personas busquen una mayor sabiduría y trascendencia. Pueden estar más enfocadas en el legado que dejarán y en encontrar significado en sus experiencias pasadas.
Es importante tener en cuenta que esta teoría es más una perspectiva general que una regla estricta. Las experiencias de desarrollo varían ampliamente de una persona a otra y están influenciadas por factores culturales, individuales y ambientales. La teoría de los septenios puede proporcionar un marco interesante para reflexionar sobre la vida, pero no debe considerarse como una descripción precisa de cómo todas las personas experimentan su desarrollo.
La crisis vitales puede manifestarse de diversas maneras, y aunque las experiencias de las personas son altamente individuales, muchas personas que atraviesan una crisis vital experimentan:
Autoexamen: Las personas que atraviesan una crisis de identidad a menudo se involucran en un autoexamen profundo en el que cuestionan sus creencias, valores y elecciones pasadas y se esfuerzan por comprender quiénes son en realidad.
Inseguridad: La inseguridad es una característica común de la crisis de identidad. Las personas pueden sentirse indecisas y dudar de sus elecciones, lo que puede llevar a una falta de confianza en sí mismas.
Exploración: Una parte integral de la crisis de identidad es la exploración. Las personas pueden probar nuevas actividades, intereses, amistades y estilos de vida en un esfuerzo por descubrir qué les apasiona y con qué se sienten más cómodas.
Cambios de valores y creencias: Las personas a menudo revisan y modifican sus valores y creencias durante una crisis de identidad. Pueden alejarse de las opiniones que se les han impuesto o que han heredado y desarrollar sus propias perspectivas.
Búsqueda de sentido y propósito: La búsqueda de sentido y propósito en la vida es una parte fundamental de la crisis de identidad. Las personas pueden preguntarse cuál es su propósito en el mundo y cómo pueden contribuir de manera significativa a la sociedad.
Superar una crisis de identidad puede ser un desafío, pero existen estrategias y enfoques que pueden ayudar. Éstas son algunas herramientas para abordar las crisis:
Autoconciencia: La autoconciencia es fundamental para comprender quiénes somos. La práctica de la meditación, la escritura reflexiva y la terapia pueden ayudar a las personas a explorar sus pensamientos y emociones, y a desarrollar una mayor comprensión de sí mismas.
Apoyo social: Hablar con amigos, familiares o un terapeuta de confianza puede proporcionar una perspectiva externa valiosa y brindar apoyo emocional durante la crisis de identidad.
Exploración activa: Experimentar con diferentes actividades, pasatiempos y estilos de vida puede ayudar a las personas a descubrir sus verdaderos intereses y pasiones. Esta exploración activa puede llevar a una mayor autoafirmación y satisfacción.
Educación y desarrollo personal: La adquisición de nuevas habilidades y conocimientos puede aumentar la autoestima y el sentido de identidad. Participar en cursos, talleres o actividades que fomenten el crecimiento personal puede ser beneficioso.
Aceptación y paciencia: Aceptar que una crisis de identidad es una fase normal del desarrollo y tener paciencia consigo mismo es esencial. No hay una línea de tiempo específica para superar una crisis, y cada persona la atraviesa a su propio ritmo.
La crisis de identidad es un proceso fundamental en la vida de las personas, que puede surgir en diversas etapas y desencadenarse por una variedad de factores. Aunque puede ser una experiencia desafiante, también ofrece la oportunidad de crecimiento, autodescubrimiento y desarrollo personal. A través de la reflexión, la autoconciencia, el apoyo social y la exploración activa, las personas pueden abordar esta crisis de manera efectiva y llegar a una comprensión más profunda de sí mismas y de su lugar en el mundo.
Si sientes que estás pasando por una crisis vital y necesitas acompañamiento, no dudes en contactarme. Estoy aquí para apoyarte. Mereces cuidarte.