Hola,
¿Estás planteándote acudir al psicólogo pero te surgen dudas o temores? No te preocupes, no eres el único. Aquí te presento los mitos más frecuentes que se escuchan sobre nuestra profesión. Deseo que al terminar de leer te sientas con menos incertidumbre y con más ganas de pedir ayuda.
¡Todo lo contrario! Decidir pedir ayuda y acudir a terapia es un paso difícil e importante, que demuestra mucha valentía y fortaleza. Muchas personas se aferran, aunque sea de manera inconsciente, al refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, quedándose en una zona de confort… que de confort sólo tiene el nombre. Compartir tus pensamientos y emociones con tu psicólogo y mostrarte vulnerable es algo que no todo el mundo está dispuesto hacer, pero es imprescindible para poder avanzar en el proceso terapéutico. Así que la próxima vez que escuches o pienses que ir al psicólogo es cosa de débiles…recuerda que sólo los valientes se muestran vulnerables.
Posiblemente el pensamiento más recurrente de aquellos que temen a la psicología. Afortunadamente, con los años esta visión está cambiando pero ¡oh, cuánto daño ha hecho este mito! La psicología es una ciencia tan amplia y que se puede aplicar en tantos contextos… que me resulta incluso difícil escribir una respuesta escueta. Sí, es cierto que los psicólogos atienden a personas con enfermedad mental grave, pero ese es sólo un porcentaje de las personas con las que trabaja un profesional de la psicología. La gran mayoría de las personas que acuden a terapia lo hacen para liberarse de cargas pasadas y para avanzar hacia un futuro más agradable. Los beneficios de la terapia psicológica son muy diversos y no hay que tener un trastorno grave para poder enriquecerse de hacer terapia.
No todo el mundo necesita ir a terapia, eso es cierto, pero hay muchas personas que aun necesitándolo, no se dan la oportunidad de acudir. En ocasiones, estas personas disfrazan sus motivos, de manera consciente o inconsciente, con un “estoy bien”. Si crees que puedes ser una de ellas, pregúntate si hay algo en tu vida que te esté perturbando y que quisieras cambiar. Y recuerda que la terapia no es sólo para aquellos que tienen grandes traumas, sino también para quienes quieren alcanzar una vida más plena y satisfactoria.
Me encanta el dicho “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. Creo que las buenas amistades son algo muy preciado y de gran valor, pero lamentablemente, la ayuda que podemos recibir de nuestros amigos suele ser limitada. Poder hablar y descargar nuestras inquietudes con un amigo es algo maravilloso, sin embargo, la ayuda psicológica va más allá de un alivio puntual y ofrece una guía para obtener cambios duraderos que aumenten tu bienestar psicológico. Piensa que un buen terapeuta se compromete a continuar formándose para poder ofrecer las técnicas y terapias más eficaces para la salud mental.
Simplemente esto no es así. Pero como en todo en psicología…depende del caso. La gran mayoría de las personas necesitan terapia de manera puntual, pudiéndose alargar más o menos según la problemática. Pero en ningún caso el buen profesional prolongará la terapia más allá de lo necesario.
Además de aspectos teóricos, cuando nos formamos, los psicólogos aprendemos habilidades terapéuticas entre las que se encuentra el abstenerse de juzgar a los pacientes. Lo terapeutas tratamos de ser lo más objetivos posibles y en ningún caso opinaremos sobre cómo quiere llevar su vida el paciente.
Esta opinión es muy personal y respetable. Pero antes de ser tan tajante, te invito a que te preguntes de dónde nace esa creencia y si existe la posibilidad de que un psicólogo te ayude en algún aspecto de tu vida. Me aventuro a afirmar que un buen terapeuta puede hacerte cambiar de opinión.
Este pensamiento es muy normal debido a todos los mitos que rodean a la psicología y que estamos tratando de desmontar aquí. Pero te animo a que reflexiones acerca de las ventajas y desventajas que esta emoción de vergüenza te está trayendo, y que decidas sin poner trabas a tu bienestar psicológico.
En los tiempos que corren, es comprensible pensar que ir a terapia es un lujo prescindible. Sin embargo, y como todo en esta vida, es cuestión de prioridades. Párate a pensar el precio que le pones a tu salud mental y a tu bienestar. Ir a terapia supone una inversión en ti, ya que es una manera de cuidarte que contribuye a aliviarte de sufrimiento y a construir una vida más satisfactoria. Recuerda que mereces cuidarte.
Tomar medicación no es algo que se deba decidir a la ligera. Hay ocasiones en las que está más que recomendada a la vez que se acompaña de una terapia psicológica. Sin embargo, no podemos olvidar que la medicación tiene efectos secundarios y que ésta, por sí sola, es menos eficaz que si se acompaña de una terapia psicológica. Si crees que necesitas medicación, lo mejor es consultar con un psiquiatra, puesto que son ellos quienes la prescriben, y acudir a un psicólogo para complementarla con terapia.
Dentro del complejo y variado espectro de vivencias humanas, todos compartimos un set de emociones y habilidades cognitivas que permiten al terapeuta cualificado ayudar a gestionar dichas emociones y reacciones incluso si la experiencia no ha sido compartida.
Lamentablemente, entre las habilidades terapéuticas no aparece ningún superpoder. Un psicólogo es una persona como tú o como otra cualquiera. La única diferencia es que nosotros nos hemos formado para apreciar detalles que van más allá de las palabras, pero en ningún caso podemos leer mentes. Solo tú puedes ofrecer al entorno terapéutico lo que sientas que quieres compartir en cada momento. Un buen psicólogo será paciente con tu proceso terapéutico y te animará a trabajar sobre ciertos aspectos, pero siempre respetando tus tiempos.
Lo cierto es que las personas tienen límites y muchos de ellos están relacionados con cómo hemos aprendido a afrontar nuestras dificultades en el pasado. Habrá problemas que ya sepas solucionar de manera eficaz y adaptativa, y habrá otros que no. Eso no dice nada malo de ti, simplemente deja entrever que hay herramientas que aún necesitas aprender. En terapia te acompañamos para que adquieras los conocimientos necesarios para gestionar tus problemas presentes y futuros de una manera autónoma y satisfactoria. ¡Recuerda que pedir ayuda no es de débiles sino de valientes!
El tiempo es tu aliado si lo utilizas sabiamente. Si trabajamos los problemas y aprendemos a manejar las situaciones y emociones de manera más adaptativa, desde luego que el tiempo puede darnos la oportunidad para sanar. Pero si nos bloqueamos y simplemente dejamos que pase el tiempo, es muy probable que aquello que nos trajo malestar perdure y que incluso se enquiste, haciendo que el tiempo no solo no cure sino que alargue nuestro sufrimiento.
Mirar el pasado para comprender el presente es esencial para una sanación duradera. Cuando nos quedamos en la superficie, podemos aprender a afrontar problemas puntuales. Pero si buscamos las raíces de nuestro sufrimiento y las tratamos, la mejora repercutirá en muchas más áreas de nuestra vida. Observarnos a menudo es incómodo, pero es importante estar dispuesto a atravesar momentos de dolor para poder alcanzar un estado presente y futuro más agradable.
Muchas parejas acuden a terapia de pareja como último recurso. Algunas de ellas continúan juntas y otras no. El objetivo de la terapia de pareja no es ni lo uno ni lo otro, sino tratar los problemas que surgen en la pareja que causan conflicto y sufrimiento. Es aconsejable acudir con la mente abierta y con ganas de aprender, así como evitar buscar únicamente culpar al otro de todos los problemas, pues en una relación ambas partes tienen responsabilidades.
Hay quienes piensan que los problemas de los demás siempre son más importantes que los suyos, o que no tienen derecho a quejarse porque existen personas en situaciones más desfavorecidas. Si esto te resuena, me parece importante trasmitirte que el que otra persona esté en una situación complicada o difícil no le quita validez a tu situación y tu sufrimiento. Tú mereces cuidarte y trabajarte para alcanzar la vida que quieres. Tu tarea no es competir con el resto sino contigo mismo, para acercarte día a día a ser la persona que quieres ser.
Esta lista es una mera recopilación de los mitos más comunes a los que se enfrenta la psicología y que dificultan el acercamiento de ésta a aquellos que podrían beneficiarse de ella. Deseo que las respuestas halladas aquí te ayuden a mirar con otros ojos a la terapia y que si tenías dudas sobre si acudir o no al psicólogo, este post te anime a darte esa oportunidad. Estoy aquí si me necesitas.
¿Incluirías algún otro mito en la lista? Te leo en argibaypsicologia@gmail.com, Instagram, Facebook.